Aunque Smith no la consideraba técnicamente buena, fue agregada a la portada del álbum “London Calling” a finales del mismo año.
Así, con el tiempo, fue considerada un símbolo del rock, siendo nombrada la mejor fotografía del rock and roll de todos los tiempos por la revista “Q” el año 2002 y la novena “Mejor portada de todos los tiempos” el año 2001.

